Durante la pandemia, hemos puesto en funcionamiento una serie de condiciones y normas que consideramos fundamentales para la correcta seguridad de nuestros pacientes y todo nuestro equipo clínico.
Principalmente, el riesgo de transmisión se centra en las gotas, aerosoles y superficies contaminadas por el virus.
Es importante destacar que nuestra profesión siempre se ha considerado de alta seguridad ante la transmisión de infecciones.
Los dentistas siempre nos hemos caracterizado por una desinfección, esterilización y controles sanitarios rigurosos, lo cuál nos ha convertido en un entorno muy seguro, no sólo frente a la actual pandemia, sino también sobre muchas otras enfermedades de transmisión anteriores a la presente y no menos importantes.
A pesar de todo, y sabiendo el riesgo que corremos en la actualidad, es importante disponer de cierta información que le resultará interesante conocer antes de visitarnos:
- Antes de la cita, se le realizará un breve cuestionario de salud por teléfono.
- Le recordaremos la necesidad, siempre que sea posible, de asistir sin compañía, evitando acudir con complementos tales como pulseras, pendientes o collares.
- En la sala de espera mantenemos un espacio mínimo de 2 metros entre pacientes.
- Hemos reducido el número de pacientes, con el fin de disponer de un tiempo suficiente para realizar las tareas de desinfección y conseguir acumularse en la sala de espera. Por todo ello, se ruega ser puntuales a la hora asignada.
- Es obligatoria la asistencia con mascarilla.
- Todos nuestros pacientes dispondrán de calzas desechables, geles de desinfección, así como un colutorio desinfectante.
- Nuestro equipo le atenderá con equipos de protección individuales, provistos de batas desechables, doble mascarilla y pantalla.
- Antes de pasar al gabinete, necesitamos disponer de tiempo suficiente para realizar una correcta ventilación y desinfección de todas las superficies.
Son medidas que pueden resultar agobiantes ó sorprender en algún caso, pero no vemos otra forma de conseguir reducir al máximo el riesgo de transmisión y, lo que es más importante, velar por la seguridad de cada paciente y de todo nuestro equipo.